El sello europeo de artesanía (IGAI): qué cambia realmente para la artesanía contemporánea

 

Europa lleva décadas protegiendo el origen de vinos, quesos y productos agroalimentarios a través de denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Sin embargo, hasta ahora la artesanía había quedado fuera de ese marco común de protección. La entrada en vigor del sello europeo de artesanía, conocido como IGAI, marca un punto de inflexión: por primera vez, la Unión Europea reconoce y protege productos artesanales e industriales ligados a un territorio concreto.

La cuestión no es solo qué es este nuevo sello, sino qué cambia realmente para la artesanía contemporánea.

Qué es el sello europeo de artesanía (IGAI)

IGAI son las siglas de Indicaciones Geográficas para Productos Artesanales e Industriales. Se trata de una figura jurídica que protege el nombre de un producto cuando su calidad, reputación o características están directamente vinculadas a un lugar específico y a un saber hacer determinado.
Funciona de manera similar a las indicaciones geográficas del ámbito alimentario, pero aplicada por primera vez a productos no comestibles como cerámica, vidrio, textiles, cuero, madera, joyería o mobiliario.

Por qué surge ahora esta indicación geográfica para la artesanía

El nacimiento del sello europeo de artesanía responde a varios factores convergentes. Por un lado, la creciente preocupación por la protección del patrimonio cultural inmaterial y la supervivencia de los oficios. Por otro, la presión de un mercado global donde las copias, las imitaciones y el uso indebido de nombres geográficos se han vuelto habituales.
IGAI aparece para cubrir un vacío histórico y armonizar la protección de la artesanía a escala europea.

 

Pablo Yubero

Pablo Yubero

 
 

Qué problema viene a resolver el sello IGAI

El nuevo sistema no pretende certificar la excelencia artística ni la calidad estética de una pieza. Su función es proteger nombres ligados a un territorio, evitar el uso fraudulento de denominaciones, ofrecer claridad al consumidor y dotar a los productores de una herramienta jurídica común.
El sello europeo de artesanía actúa como una herramienta de protección, no como una garantía automática de calidad.

Qué cambia para la artesanía contemporánea

La artesanía contemporánea no siempre se ajusta a modelos históricos estables ni a producciones colectivas fácilmente delimitables. Muchos proyectos trabajan desde el oficio con lenguajes actuales, procesos híbridos o una autoría claramente identificable.
El sello IGAI beneficia especialmente a producciones colectivas vinculadas a un territorio, pero no está pensado para certificar autores individuales ni piezas únicas. Su valor es estructural: refuerza el reconocimiento del origen, del proceso y del contexto cultural.

España y Portugal ante el nuevo sello europeo de artesanía

España y Portugal parten de una posición especialmente relevante. Ambos países concentran una enorme diversidad de oficios artesanos vinculados al territorio que, en muchos casos, han sido reinterpretados desde una mirada contemporánea, dialogando con el diseño y los nuevos modos de habitar.
En este contexto, IGAI puede convertirse en una herramienta estratégica para proteger denominaciones históricas y proyectar internacionalmente la artesanía ibérica.

 

Baku Barrikupel

Baku Barrikupel

 
 

Lo que el sello europeo de artesanía no sustituye

Ningún sello sustituye al criterio, al trabajo bien hecho ni a la relación directa con el material. La autenticidad real se construye en el proceso, en el tiempo y en el uso cotidiano de los objetos, no solo en una certificación.

Una herramienta útil, pero no un fin en sí mismo

El sello europeo de artesanía supone un avance importante en el reconocimiento institucional de los oficios y su vínculo con el territorio. Pero conviene entenderlo como lo que es: una herramienta jurídica y cultural, no una solución total.
La artesanía contemporánea seguirá necesitando contexto, relato y espacios de reflexión para evolucionar sin perder sentido.

 

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