Detrás de Impronta hay personas. Conversación con Silvia Maria Mor
En Impronta hablamos de artesanía contemporánea, de oficios y de procesos. Pero antes de todo eso hay personas: trayectorias, decisiones vitales y una forma concreta de mirar el mundo. Esta conversación con Silvia Maria Mor pone el foco ahí: en su recorrido personal, en su relación con la artesanía y en cómo nace la idea de crear Impronta.
Cuéntanos quién es Silvia hoy. ¿A qué te dedicas y cómo es tu día a día?
“Soy muy distinta de la Silvia del pasado. He crecido mucho gracias a cuatro años como expat, fuera de mi zona de confort milanesa. En este tiempo tuve a mi segunda hija, fundé una agencia de comunicación con otras dos chicas italianas, organizamos eventos pequeños y grandes, hicimos muchas cosas y nos divertimos mucho.
He aprendido español (bueno, un poco, todavía), y hace un año nació Impronta: primero en mi cabeza y después sobre el papel.
Una característica muy nuestra, muy familiar, es el coraje de soñar. Pasamos mucho tiempo proyectando, pensando, organizando y haciendo. Soy milanesa y me cuesta estar quieta. Pero España me ha enseñado algo importantísimo: la siesta, que ahora amo.”
¿Qué te interesa fuera del trabajo? ¿Cómo se mezcla todo eso con tu vida personal?
“Me cuesta separar mi vida del trabajo. Impronta es un poco como mi tercer hijo. Tengo un gran apoyo en casa, pero mi cabeza no se detiene nunca. Conviven muchas cosas: Impronta, las historias de los artesanos, mi trabajo como consultora en branding y comunicación, la organización y la vida familiar. Intento reservar tiempo para el deporte, los amigos, la meditación, viajar y descansar. No siempre es fácil, pero es necesario.”
¿Qué tipo de objetos te rodean en casa o en tu espacio de trabajo?
“He crecido con mi padre repitiendo siempre que ‘el ojo también quiere su parte’: desde cómo se emplata una cena hasta cómo se coloca el yogur con kiwi en el cuenco por la mañana. Y con mi madre, en casas llenas de cuadros de la antigua Génova. La belleza estaba en todas partes. Es parte de mí intentar vivir en armonía. Estoy empezando a coleccionar objetos de uso cotidiano de los expositores de Impronta y a mezclarlos aquí y allá, en un divertido mix and match. Necesito beber de una taza bonita, tener velas, flores, revistas, una manta cálida… Prefiero tener menos cosas, pero que ese poco sea bello.”
¿Cómo relacionas artesanía, tiempo y belleza?
“Hoy asocio la artesanía al tiempo. El verdadero lujo es tener tiempo: poder vivir despacio, observar, pensar y esperar algo que se crea con las manos, con cuidado y atención. Y, por supuesto, la belleza. Sin darnos cuenta, lo que nos rodea influye en nuestro bienestar y en nuestras relaciones. Si nos rodeamos de cosas cuidadas y bellas, vivimos mejor. Pienso mucho en Italia, en cómo crecer rodeado de arte, arquitectura, luz y materiales influye desde la infancia. Con Impronta, también me gustaría crear un lugar de belleza para los niños.”
¿Cómo ves la relación entre artesanía y consumo hoy?
“Depende mucho del país y del contexto cultural. Con Impronta queremos sensibilizar al mayor número de personas posible. En España la conciencia está creciendo, pero todavía estamos al principio. Zara es la mayor marca española… así que queda mucho trabajo por hacer, y las marcas tienen una enorme influencia. En otros países hay una mayor sensibilidad y un consumo más atento. Pero España tiene una historia artesanal riquísima. Se puede cambiar, se debe cambiar. Y a mí me gustan los retos.”
¿Qué cosas no te interesan del discurso actual sobre artesanía?
“No me interesan las palabras vacías ni los discursos oportunistas. O crees en ello o no. Tampoco me interesa confundir artesanía con cualquier cosa hecha a mano. El hobby tiene su valor y su espacio, pero cuando hablamos de artesanía, a mí me interesa el oficio con conocimiento, con experiencia y con una relación profunda con el material. El trabajo que se sostiene en el tiempo.”
¿Qué echas en falta cuando visitas ferias o eventos de artesanía?
“Una de las cosas que distingue a Impronta es mi naturaleza milanesa y el cuidado de cada detalle. Queremos que quien entra se sienta acogido. Ponemos a la persona en el centro. A los visitantes les ofrecemos un espacio estructurado, que merezca la pena visitar, con una selección cuidada y diversa. A los artesanos los escuchamos, atendemos sus necesidades y los acogemos siempre con un cierto estilo, tanto online como offline.”
¿Cuándo y por qué nace Impronta?
“Impronta nace con la voluntad de crear algo para las personas. Surge de una necesidad real de los artesanos y artesanas, de quienes trabajan con un saber profundo. En muchos casos, sus talleres están fuera de las grandes ciudades. Con Impronta les damos la oportunidad de tener un showroom en la capital. También hay una necesidad comunicativa: muchas veces no tienen recursos para desarrollar su comunicación. Por eso creamos las entrevistas, que están teniendo muy buena acogida online.”
¿Qué querías hacer distinto, aunque fuera a pequeña escala?
“Somos una plaza, un lugar de encuentro. Especialmente a partir del segundo festival han nacido proyectos y sinergias entre los expositores: ventas en tiendas, talleres, colaboraciones online y offline.”
El manifiesto de Impronta es muy claro. ¿Te representa?
“Sí. Lo escribimos cada día. Lo hacemos todo nosotras, Paola y yo. Trabajamos de forma transparente, clara y directa. Si algo no nos convence, lo cambiamos inmediatamente. Alma, puente y plaza. Esas son las tres palabras clave de nuestro manifiesto.”
¿Qué te gustaría que se llevara alguien que visita Impronta, incluso si no compra nada?
“La sensación de haber estado en un lugar donde reinan la armonía, la belleza y las historias de cada persona.”
¿Hacia dónde te gustaría explorar ahora?
“Queremos convertirnos en un referente de la artesanía contemporánea en España y Portugal, y después en Italia. Más adelante, Reino Unido, Benelux y Francia. Queremos ser un relato digital, llevar a las personas dentro de los talleres de los artesanos y sensibilizar sobre un consumo más coherente y sostenible. Y como festival, seguir siendo ese lugar donde se toca la calidad, creando puentes con Italia y con iniciativas europeas como Homo Faber, que ponen el foco en el valor cultural del oficio.”
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