Artesanía contemporánea española y portuguesa

 

Materiales nobles, oficios vivos y una relación natural con el diseño definen la artesanía que hoy se produce en la península ibérica.

La artesanía contemporánea española y portuguesa atraviesa un momento de madurez especialmente interesante. No surge de la reinvención constante ni de una nostalgia forzada, sino de algo más sólido: oficios que nunca dejaron de practicarse y que hoy dialogan con el diseño de manera natural, sin estridencias.

En la península, la cerámica sigue surgiendo allí donde siempre hubo barro. Los centros de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo fueron reconocidos en 2019 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, confirmando la continuidad real del oficio. En Portugal, la cerámica de Barcelos forma parte del inventario cultural de la Direção-Geral do Património Cultural, al igual que la herencia de Caldas da Rainha o las producciones utilitarias de Aveiro.

 

Laxta Basque Wool Fabrics

Casa Tenue

 
 

Cuando se observan las piezas actuales —desde el gres más depurado hasta propuestas más experimentales— se percibe esa continuidad: técnicas históricas reinterpretadas con un lenguaje plenamente contemporáneo.

En el ámbito textil ocurre algo similar. España mantiene una relación histórica con la lana, documentada en planes oficiales de artesanía de distintas comunidades y aún visible en talleres que trabajan cardado, hilado y tejido manual. En Portugal, el lino del norte y los tapices de Arraiolos conservan un oficio transmitido durante generaciones. Hoy, estos materiales se transforman en piezas de líneas limpias y texturas honestas, pensadas para convivir con el diseño actual sin perder identidad.

La madera, presente en toda la península, continúa ligada al mobiliario, el torno y la carpintería tradicional. La taracea granadina, la carpintería de ribera gallega o los talleres del Alentejo y el Minho aparecen recogidos tanto en catálogos autonómicos como en inventarios de oficios portugueses. Este legado no se utiliza como recurso decorativo, sino como base para piezas depuradas que ponen el acento en la proporción, la textura y la honestidad material.

 

Paz Mesa Art en Impronta 2

 
 

Uno de los rasgos que mejor define esta artesanía contemporánea es la claridad formal. Se repite una preferencia por líneas sencillas, piezas funcionales, colores tranquilos y una presencia que no busca imponerse. En España y Portugal, muchos talleres trabajan desde la proximidad: materiales de cercanía, procesos a escala humana y series cortas que dan lugar a objetos coherentes con los interiores contemporáneos.

Más que un estilo cerrado, lo que une a la artesanía contemporánea española y portuguesa es una manera de mirar el diseño: respeto por la materia, atención al trabajo bien hecho, tiempos pausados cuando son necesarios y objetos pensados para convivir con la vida cotidiana.

Barro, lana, madera, lino y fibras vegetales no se utilizan por inercia, sino porque siguen siendo materiales eficaces, expresivos y sostenibles por naturaleza.

La península ibérica mantiene así una identidad reconocible dentro del panorama internacional: una artesanía que evoluciona sin perder sus raíces, que integra diseño sin artificio y que se apoya en oficios vivos, no en reconstrucciones idealizadas.

 
 
 
 

BACK

Anterior
Anterior

Detrás de Impronta hay personas. Conversación con Silvia Maria Mor

Siguiente
Siguiente

Artesanía en clave de futuro